Aunque no fueron los que esperábamos del grupo, egresado hace cuatro décadas del Instituto José Smith Comas de Cárdenas, como habíamos quedado, quienes asistimos, disfrutamos del placer del reencuentro y la nostalgia de escuchar a Nuestra América, agrupación surgida hace 43 años en el preuniversitario que aún incluye a ex alumnos de esa graduación.
Alejandro García, hoy un señor alto, canoso y con barriga volvió a transformarse en el flaco desgarbado que cautivaba con su verbo fácil y enamoró a Melba, hoy la madre de sus hijos y compañera de toda una vida.
Fefita nuestra estrella del Carnaval, orgullo del pre por su belleza y sencillez, allí estaba junto a la simpática Carmelina; la muy conservada María del Carmen Asencio y la intrépida Mariana, que no hubo cueva en Jagüey que no descubriera en los alrededores del Pre en el Campo República Popular China, donde estudiamos el último curso.
No fallaron los jóvenes que tampoco temieron a la lluvia y nos hicieron volver a nuestra añorada etapa de estudiantes de bachillato, con hermosas canciones.
Ya comenté que fuimos pocos, pero creo que suficientes para vivir una noche especial de reencuentros y buena música junto a Nuestra América en su peña, que esperamos se repita y asistan más de nuestro inolvidable grupo del Instituto José Smith Comas de la Ciudad Bandera.
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