
Desde
distintos ángulos cuando se transita por la Avenida Vives puede verse y
llama la atención su majestuosidad, sin embargo no muchos conocen la historia
de esta escultura y creen, se trata de
Isabel la Católica, quien apoyó a Cristóbal Colón ante la corte española, en su
aspiración de encontrar la ruta hacia las Indias.
Isabel
II fue reina de España entre 1833 y 1868, una azarosa etapa en la que pasó de gozar de una gran popularidad y cariño
entre su pueblo a ser condenada y repudiada. Su reinado ocupa uno de los
períodos más complejos y convulsos del siglo XIX
y fue en él cuando otorgó a San Juan de Dios Cárdenas, el título de Ciudad.


Luego de la restauración de la monarquía en 1874, la
estatua de Isabel II volvió a su podio, para volver a ser retirada en 1899, al concluir la guerra contra la metrópoli
española.
Estuvo en los jardines de la Quinta Covadonga en el
Cerro, después la llevaron para el Museo que está en el Ayuntamiento de La
Habana y concluyó en sus fosos municipales en los que fue reclamada por Benito Lagueruela, hijo de Cárdenas y corresponsal del Museo, quien hizo la solicitud y gestiones para
trasladarla en la goleta Julia, en octubre de 1914.
Se situó en el Museo y Biblioteca Pública a la
entrada de la planta baja a raíz de su inauguración en 1918, en su primera sede
en la avenida de Vives. En 1979 se trasladó al edificio del antiguo ayuntamiento
de Cárdenas donde hoy se encuentra el Museo Oscar María de Rojas.
Allí está la estatua de Isabel II en uno de sus jardines, dando nombre a
una de las Peñas culturales más famosas de Cárdenas, la del grupo Nuestra América.
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