Ciudad Bandera

Desde Cárdenas, Cuba y el Mundo, un intercambio franco.

sábado, 27 de agosto de 2016

Mi amiga colombiana no podrá ver la paz



Mi labor como periodista me ha tenido al tanto de  los avatares de Colombia, hasta que por fin se vislumbra la paz. Paso a paso seguí las conversaciones que llegaron a un feliz término, aún cuando queda un largo trecho por andar.
A Colombia la conocí de cerca a finales de los años 70 por una estudiante de ese país, que llena de sueños llegó a la Universidad Patricio Lumumba de Moscú en la antigua Unión Soviética.

Ser tan delgadita como yo y novia de Peniche, un mexicano amigo de Javier, mi hermano azteca, nos hizo bien amigas. Me encantaba escucharla hablar con orgullo de su Patria y verla bailar sus tradicionales ritmos. Para ello vestía una amplia falda y se trenzaba el cabello con cintas de colores y  no había carnaval latino  o  actividad cultural donde no exhibiera su amor por Colombia y sus ricas costumbres.
Estudiaba Historia y tenía mucha sed de conocimientos y  la Lumumba, con sus virtudes y defectos  le enseñó a conocer y comprometerse con su continente y con el  Tercer Mundo en general. Bolívar y Martí hicieron el resto en su preparación.
De Cárdenas, la Ciudad Bandera de Cuba donde nací, quería saber todo, en especial de sus primicias, en las que me vanagloriaba de contar con la primera estatua de Cristóbal Colón en Latinoamérica y ella me respondía riendo que su país con su nombre hacía honores al Almirante.
Cuando terminé mi carrera en la Universidad Mijaíl Lomonosov, también en Moscú, nos despedimos, con un  "arrieras somos y en el camino nos encontramos," promesas de escribirnos y de volvernos a ver algún día.
Pasado los años en una visita de Javier, el mexicano, a mi casa aquí en Cárdenas  le pregunté por la muchacha colombiana, novia de su cuate, de la que más nunca supe y me contó que había muerto violentamente en un fuego cruzado entre Paramilitares y Guerrilleros, cuando iba a ver a su hermano, miembro de la Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia-Ejército del Pueblo, a quien adoraba y admiraba mucho.
 El cese al fuego definitivo con las FARC-EP, comenzará a regir el próximo lunes 29 de agosto, y marcará el fin de un enfrentamiento de más de cincuenta años de tragedia para ese pueblo desangrado, al que le cobraron muchas víctimas, entre ellas, mi amiga colombiana, a la que recuerdo hoy porque no podrá ver  la paz.

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