El beisbol es el deporte nacional de los cubanos y aunque confieso que siempre en mi casa voté por la novela, cuando en la televisión coincidían, al comenzar mi vida laboral en la Universidad Central de Las Villas, cambié mi percepción y reconocí cuanta razón tenía mi papá al defender con pasión su horario de pelota.Mary Castillo, una colega de Sitiecito, tierra natal de Víctor Mesa, no se perdía un juego en el estadio Augusto César Sandino de Santa Clara y hablaba con tal entusiasmo de aquel mulato pelotero, que era imposible no identificarse de inmediato con el estelar jugador . Ella tan filósofa y entendida con los clásicos, cuando la “explosión naranja” salía al terreno, se transfiguraba en su más exaltada seguidora.