Hace poco más de 8 años conocí del Proyecto Esperanza y quedé enamorada por completo del empeño del artista de la plástica José Raúl Rodríguez Cuevas, de lograr a través de la magia de la pintura estimular a niñas y niños, pacientes de la Clínica del Neurodesarrollo Rosa Luxemburgo de Cárdenas.El arte a manera de terapia despertaba sentimientos en los infantes, contribuyendo al mejoramiento de su salud y al aumento de habilidades en pequeños con autismo, epilepsia, síndrome de Down y retraso mental, entre otros trastornos, con vistas a su integración social.
Hoy el proyecto ha crecido y su estrategia de trabajo va más allá sumando a otros profesionales para ofrecer un producto de cultura, recreación y desarrollo personal a sus miembros, a la familia y a la comunidad en pleno.