Las manos prodigiosas y la vocación artística de Adolfo Espinosa Cobos son capaces de hacer realidad cualquier fantasía culinaria. El título de Chef internacional, entre muchos reconocimientos, no hace más que avalar el talento de este hombre que honra con su quehacer la cocina cubana.Pero sobre todas sus cualidades sobresale una y para mí le da más valor al resto y es su humildad, porque Adolfo es un ser humano sencillo y comprometido con las causas justas de este mundo, en especial con su Revolución a la que confiesa deberle lo aprendido, lo cual comparte con sus colegas.